El hogar de la dignidad que vela por la salud, la educación y el bienestar de los niños saharauis

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Conoce a Dar Al Karama

Dar Al Karama existe desde hace más de 18 años. La asociación de ayuda al pueblo saharaui ha alcanzado la mayoría de edad. Pero su alma sigue siendo la de un niño. Mejor dicho, la de muchos niños. Todos los que han pasado por la casa de acogida de Alicante tras recibir delicados tratamientos quirúrgicos y hospitalarios que, en muchos casos les han salvado la vida o les han dado una nueva oportunidad para poder disfrutarla.

Desde los campamentos de refugiados del Sáhara, estos menores han realizado una travesía en busca de la salud que la ceguera e inoperancia de los poderes internacionales les niegan. Y desde España, son muchos los ciudadanos comprometidos que han realizado el viaje inverso. Del desconocimiento y la indiferencia hasta el compromiso y el activismo. Socios, voluntarios, profesionales y amigos de Dar Al Karama constituyen una comunidad vertebrada por el amor a la infancia y por el deseo de justicia.

El epicentro de todo este movimiento solidario se manifiesta en un lugar muy concreto: La Casa.

La Casa

Así, con mayúsculas. Porque el hogar de la calle San Blas donde los chicos saharauis convalecen, se recuperan y al mismo tiempo se integran en la sociedad española merece las capitulares, aunque su emplazamiento sea un modesto barrio alicantino.

La casa de acogida, La Casa, acoge un complejo programa de actividades pensadas para garantizar la salud, la educación y el bienestar de los niños. Una infancia integrada y feliz que se beneficia, tras recuperar la salud, de los programas específicos de apoyo psicológico, pedagógico, escolarización y ocio que les facilita un equipo de educadores, monitores y psicólogos.

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Antes de La Casa está el viaje

Previo al traslado y a las no siempre fáciles gestiones diplomáticas y migratorias, existe un trabajo complejo para la detección de casos de enfermedades graves en los campamentos de refugiados, imposibles de abordar con los medio sanitarios que hay sobre el terreno.

Después llega el tiempo de los hospitales, de las intervenciones, de los tratamientos y de los largos y complejos postoperatorios, que pueden necesitar meses y muchos medios. Un esfuerzo que revela la ingente energía solidaria que subyace en el mundo sanitario.

Y también el tiempo de los abrazos, que combaten el dolor, y de la esperanza, que minimiza la incertidumbre y la espera, tanto de los niños como de sus familiares.

Todo este engranaje virtuoso se sostiene gracias al ensamblaje de muchas piezas de precisión. Las que aportan los socios, voluntarios y entidades públicas y privadas que intervienen con ayuda diversa al funcionamiento de La Casa. Sin olvidar el resto de los procesos necesarios para hacer que el proyecto funcione y que las sonrisas sigan iluminando nuestro camino.

Otros frentes de paz

La vocación de Dar Al Karama no es conformarse con una misión asistencial o paliativa. El compromiso de la asociación se extiende mediante proyectos de cooperación y ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados, con atención a colectivos de mujeres saharauis y a personas con capacidades especiales.

También se busca colaborar en el ámbito de la visibilización y lucha por una resolución al doloroso e injusto conflicto saharaui. Ya que sin paz, justicia y libertad difícilmente se resolverá de manera definitiva la situación sociosanitaria de este pueblo y de su infancia.

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